Diseño instruccional: 8 claves para evitar la deserción en cursos de e-learning

Autores: 
Paula Moriñigo
Detalles de la publicación
Año de publicación: 
2016

Las altas tasas de deserción asociadas a la educación virtual desvelan a muchos especialistas en e-learning.

¿Por qué las personas dejan los cursos?
¿Cuáles son los factores que inciden en la decisión de abandonar?
¿Qué se puede hacer para contrarrestar estos factores adversos?
Sin dudas es un tema complejo por la diversidad de variables que intervienen (personales, tecnológicas, metodológicas y de diseño, etc.). En este artículo nos enfocaremos en 8 aspectos vinculados específicamente al diseño instruccional que pueden incidir en la tasa de deserción de los cursos de e-learning.

Navegación incierta

Es importante que el participante se familiarice rápidamente con la plataforma y comprenda cómo utilizar las diferentes herramientas (acceso a contenidos, ingreso y participación en foros, envío de mensajes, etc.) Encontrarse dentro de un espacio virtual confuso genera frustración y puede movilizar al estudiante a dejar el curso.

Clave 1: una navegación clara, simple e intuitiva mejorará el nivel de satisfacción del estudiante, quien podrá dedicar su tiempo al contenido y no lo perderá buscando cómo manejarse dentro de la plataforma

Diseño inadecuado de la estructura del curso

Si los cursos están mal estructurados el participante no sabrá cómo ponerse en marcha. Esto generará desorientación y los estudiantes no comprenderán por dónde comenzar ni qué camino seguir. La ausencia de jerarquías y de orden lógico atenta contra la permanencia de los estudiantes en el curso.

Clave 2: implementar una hoja de ruta con orientaciones de utilidad para favorecer la participación en el curso. Esto permitirá planificar mejor la cursada y organizar los tiempos de estudio para cumplir con los objetivos trazados, lo cual mejorará el rendimiento y la motivación.

Contenido irrelevante

Está comprobado que los participantes de un curso virtual no prestan atención ni continúan conectados si el contenido no le resulta relevante ni significativo. Los estudiantes (y aún más el adulto que estudia) buscan contenidos prácticos, que se relacionen directamente con su actividad y que sean útiles para aplicar en su práctica diaria. El resto, lo descartan.

Es fundamental que los materiales se diseñen centrados en el perfil del destinatario del curso. La escasa personalización de los contenidos atenta contra la continuidad del proceso de aprendizaje.

Clave 3: adecuar el material al perfil del participante (situacionalidad) y ofrecer información útil, nueva e interesante (informatividad).

Textos extensos y pesados

La presentación de textos largos o demasiado complejos es otro factor que incide en la decisión de abandonar un curso. El exceso de materiales al que el estudiante debe acceder o materiales muy teóricos o abstractos o que no se encuentren a la altura de quien lo está realizando genera desmotivación.

Clave 4: la precisión es una de las propiedades de los textos que deben considerarse al elaborar materiales para e-learning. Utilizar un vocabulario simple, directo y capaz de establecer un vínculo con el interlocutor facilita la lectura y garantiza un mayor tiempo de permanencia del estudiante frente a la pantalla.

Errores gramaticales y de ortografía

El diseñador instruccional deberá asegurarse que el contenido no presenta errores gramaticales ni ortográficos. La expectativa frente a un curso de e learning es que sea “perfecto” y cualquier mínimo error de este tipo hará a los estudiantes perder el foco.

Clave 5: revisar meticulosamente la redacción y la ortografía de los textos que se presentan. Mantener la coherencia (vinculando las partes del texto entre sí y con el contexto) y la cohesión (conectando las diferentes ideas entre sí de manera que sean comprensibles). Si es necesario convocar a un redactor para que supervise el material.

Imágenes poco definidas

Es muy importante atender a la calidad del material gráfico que se utiliza en los cursos de e-learning. Imágenes de baja resolución, imágenes que no se corresponden con la información contenida en el texto, iconos complejos (que no permiten distinguirlos fácilmente) pueden dificultar la comprensión de los contenidos y favorecer la deserción.

Clave 6: utilizar imágenes de buena resolución (o comprimir las imágenes a un tamaño de archivo lo más chico posible, de forma que puedan ser de fácil apertura). Emplear símbolos estándares para representar funciones comunes y diseñarlos lo más simples posible para asegurar que sea fácil distinguirlos aún si la calidad de la pantalla es baja.

Videos demasiado extensos o que tardan demasiado en cargar

Los videos proporcionan una experiencia atractiva para los alumnos, pero si tardan demasiado tiempo en reproducirse bajará la motivación y la concentración. En ocasiones optar por comprimir los videos (pensando que así se podrán reproducir mejor) resulta en una pérdida de calidad y detalles. Los estudiantes también se frustrarán y aumentarán las posibilidades de abandono del curso.

Clave 7: utilizar videos que se reproduzcan fácilmente y no generen obstáculos en el proceso de aprendizaje. Ofrecer una introducción escrita al video, preparando al estudiante para lo que va a experimentar (marcar la duración, tamaño del archivo y formato del video).

Interacciones sin sentido

Antes de añadir interacciones (animaciones, desencadenadores, etc.), el diseñador instruccional deberá preguntarse cuál es el propósito de dicha interacción. Si la interacción no ayuda a los estudiantes a comprender el concepto resulta en una pérdida de tiempo y desorienta al estudiante.

Clave 8: planificar las interacciones que se incorporarán en el material de manera que sean claras, útiles y refuercen los contenidos presentados, promoviendo su comprensión e internalización. Si se utilizan simulaciones, asegurarse que permitan poner en práctica los conocimientos adquiridos.

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